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Historia de los dos que soñaron - Jorge Luis Borges (1935)




El historiador arábigo El Ixaquí refiere este suceso:

"Cuentan los hombres dignos de fe (pero sólo Alá es omnisciente y poderoso y misericordioso y no duerme), que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió menos la casa de su padre, y que se vio forzado a trabajar para ganarse el pan. Trabajó tanto que el sueño lo rindió una noche debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño un hombre empapado que se sacó de la boca una moneda de oro y le dijo: "Tu fortuna está en Persia, en Isfaján; vete a buscarla." A la madrugada siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y afrontó los peligros de los desiertos, de las naves, de los piratas, de los idólatras, de los ríos, de las fieras y de los hombres. Llegó el fin a Isfaján, pero en el recinto de esa ciudad lo sorprendió la noche y se tendió a dormir en el patio de una mezquita. Había, junto a la mezquita, una casa y por el decreto de Dios Todopoderoso, una pandilla de ladrones atravesó la mezquita y se metió en la casa, y las personas que dormían se despertaron con el estruendo de los ladrones y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta que el capitán de los serenos de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros huyeron por la azotea. El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el hombre de El Cairo, y le menudearon tales azotes con varas de bambú que estuvo cerca de la muerte. A los dos días recobró el sentido en la cárcel,. El capitán lo mandó buscar y le dijo: "¿Quién eres y cuál es tu patria?. El otro declaró: "Soy de la ciudad famosa de El Cairo y mi nombre es Mohamed El Magrebí." El capitán le preguntó: "¿Qué te trajo a Persia?". El otro optó por la verdad y le dijo: "Un hombre me ordenó en un sueño que viniera a Isfaján, porque ahí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que esa fortuna que prometió deben ser los azotes que tan generosamente me diste".
"Ante semejantes palabras, el capitán se rió hasta descubrir las muelas del juicio y acabó por decirle: "Hombre desatinado y crédulo, tres veces he soñado con una casa en la ciudad de El Cairo en cuyo fondo hay un jardín, y en el jardín un reloj de sol y después del reloj de sol una higuera y luego de la higuera una fuente, y bajo la fuente un tesoro. No he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, engendro de una mula con un demonio, has ido errando de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño. Que no te vuelva a ver en Isfaján. Toma estas monedas y vete".
"El hombre las tomó y regresó a la patria. Debajo de la fuente de su jardín (que era la del sueño del capitán) desenterró el tesoro. Así Dios le dio bendición y lo recompensó y exaltó. Dios es el Generoso, el Oculto."


(Del Libro de las 1001 Noches, noche 351)





En Historia universal de la infamia - Etcétera (Tor, Buenos Aires, 1935)










Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 - Ginebra, 14 de junio de 1986) Bibliografía


Cuentos

Historia universal de la infamia (1935)

Ficciones (1944)

Este consta de dos secciones —originalmente publicadas como libros separados— y las siguientes narraciones2

I. El jardín de senderos que se bifurcan
II. Artificios

El Aleph (1949)

​ consta de 17 cuentos:

El informe de Brodie (1970)

El libro de arena (1975)

La memoria de Shakespeare (1983)

Ensayos

Poesías

Antologías

  • 1961 - Antología personal.
  • 1976 - Libro de sueños.
  • 1980 - Nueva antología personal.

Obras en colaboración

Recopilaciones

Guiones de cine

  • 1939 - Los orilleros - Escrito en colaboración con Adolfo Bioy Casares.
  • 1940 - El paraíso de los creyentes - Escrito en colaboración con Adolfo Bioy Casares.
  • 1969 - Invasion - Escrito en colaboración con Adolfo Bioy Casares y Hugo Santiago.
  • 1972 - Les autres - Escrito en colaboración con Hugo Santiago.






Noches blancas - Paul Auster


No hay nadie aquí,
y el cuerpo dice: todo lo dicho
no debe ser dicho. Pero nadie
es un cuerpo igualmente, y lo que el cuerpo dice
nadie lo oye
excepto tú.

Nevada y noche. La repetición
de un asesinato
entre los árboles. La pluma
se mueve sobre la tierra: qué ocurrirá
lo ignora, y la mano que la sostiene
ha desaparecido.

No obstante, escribe.
Escribe: en el principio,
entre los árboles, un cuerpo vino caminando
desde la noche. Escribe:
la blancura del cuerpo
es del color de la tierra. Es tierra,
y la tierra escribe: todo
es del color del silencio.

Yo no estoy aquí. Nunca he dicho
lo que tú dices
que he dicho. Y, cada noche,
desde el silencio de los árboles, sabes
que mi voz
viene caminando hacia ti.




Versión de Jordi Doce
En Despariciones  (Pre-textos, 1996)




Tú, indomable...


Tú, indomable
en este flujo terrestre:
tú, donde las últimas semillas
auguran cercanía:
tú harás sonar
el delirio coral
de la memoria, e irás
por el camino de los ojos. No te queda
otra, ni más larga, salida: desde el instante
en que te cortes
las venas, las raíces comenzarán
a recitar la masacre
de las piedras. Vivirás. Construirás tu casa
aquí: olvidarás
tu nombre. La tierra
es el único exilio.






Versión de Jordi Doce
En Despariciones  (Pre-textos, 1996)




Pablo Ramos, sobre Abelardo Castillo y sobre escribir...


http://agenciapacourondo.com.ar/secciones/cultura/15893-abelardo-castillo-por-pablo-ramos.html

“Yo no soy más o menos, yo soy todo o nada”

Rilke


Bukowski, Cómo ser un gran escritor


Tienes que cogerte a muchas mujeres 

bellas mujeres, 
y escribir unos pocos poemas de amor decentes 
y no te preocupes por la edad 
y los nuevos talentos. 
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza. 
Anda al hipódromo por lo menos una vez 
a la semana 
y gana 
si es posible. 
Aprender a ganar es difícil, 
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor. 
y no olvides tu Brahms, 
tu Bach y tu cerveza. 
No te exijas. 
Duerme hasta el mediodía. 
Evita las tarjetas de crédito 
o pagar cualquier cosa en término. 
Acuérdate de que no hay un pedazo de culo 
en este mundo que valga más de 50 dólares (en 1977). 
Y si tienes capacidad de amar 
ámate a ti mismo primero 
pero siempre sé consciente de la posibilidad de 
la total derrota, 
ya sea por buenas o malas razones. 
Un sabor temprano de la muerte no es necesariamente 
una mala cosa. 
Quédate afuera de las Iglesias y los bares y los museos 
y como las arañas, sé paciente, 
el tiempo es la cruz de todos. 
Más el exilio 
la derrota 
la traición 
toda esa basura. 
Quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre. 
Una amante continua. 
Agarra una buena máquina de escribir 
y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana 
dale duro a esa cosa, 
dale duro. 
Haz de eso una pelea de peso pesado. 
Haz como el toro en la primer embestida. 
Y recuerda a los perros viejos, 
que pelearon tan bien: 
Hemingway, Celine, Dostoyevski, Hamsun. 
Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas 
como te está pasando a ti ahora, 
sin mujeres 
sin comida 
sin esperanza… 
entonces no estás listo, toma más cerveza. 
Hay tiempo. 
y si no hay, 
está bien igual.



Para ser novelista, de John Gardner

http://www.fuentetajaliteraria.com/catalogo/_img_libros/37/Para%20ser%20novelista.pdf