Si tú flaqueas, yo flaqueo… y esto flaquea.
Pensaba que era potente, fuerte, pero sin hablar
el domingo me dominaba... y la sensación
de que el silencio fuera incómodo
no la entiendo ahora. Ya no pesa el silencio,
no espero nada.
Domingazo invernal conmigo misma, y ver una película erótica.
Quedarme conmigo. Si no siento que haya agua, no me voy a tirar
a la pileta y sentir los golpes. Me los di antes como para saber que
prefiero quedarme al margen, en el borde de la pileta, ver si se llena.
Sino, irme tranquila, sin espamento, como sin pena ni gloria.
Como a veces son las cosas, como en las películas de Jim Jarmusch:
suceden, pasan y se van. Y todo bien con cómo son las cosas.
Andar con lo propio, con lo posible.
Y todo bien con eso también.
La vida sigue y todo sigue su curso más allá de los amores y frustraciones.
Que crezca lo bueno. Seguir adelante, dar algún giro, lo más inesperado
va a ser divertido, y más adelante todo tendrá más sentido.
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