Se precisa tener —en esta herida
torturada de lágrima candente—
eje donde girar, razón viviente
que justifique estar, consciente, en vida.
No vida de árbol que despierta, ardida
por las solas urgencias del presente.
No vida de animal, ida al oriente
común a la manada y la guarida.
Se precisa tener, como yo tengo,
el eje directriz de una presencia
inamovible en el cordial concierto;
el eje directriz de una presencia
inamovible en el cordial concierto;
nombres —amigo, ideal, mujer— de luengo
resonar en el alma, siendo esencia
tan sólo de uno, vivo, y de uno, muerto.
tan sólo de uno, vivo, y de uno, muerto.
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