I set out in the blue American
night, this stupid sparkler
raised in my fist. Electroshocked
dandelion. Smoke columns
over the sock factory giving the moon
that Inness blur. No we’re not
falling. Things are just floating back
where they belong. The brushstroke of seafoam
in the painter’s dream
as he lays in bed dying. Where
does it go? The sparkler lends
my hospital gown a county-fair
glow. I carry it across
the parking lot. Where her Toyota
idles in the wrong
century. Slipping it in
my mother’s mouth
I tell her
she can go anywhere, be anyone
in this vast, possible land now
that she’s a ghost—the freest
thing I know.
El Día de la Independencia
Expongo en la azul noche
estadounidense esta estúpida "estrellita"
alzada en mi puño. Diente de león
con electroshock. Columnas de humo
sobre la fábrica de medias dándole a la luna
esa Profundidad borrosa. No no estamos
cayendo. Las cosas solo están flotando de vuelta
adonde pertenecen. La pincelada de espuma de mar
en el sueño del pintor
mientras él yace en su cama muriendo. Dónde
se va? La "estrellita" le da
a mi delantal de hospital un resplandor
de feria campestre. La traslado a través
del estacionamiento. Donde su Toyota
descansa en el siglo
incorrecto. Deslizándolo en
la boca de mi madre
le digo que
puede ir adonde quiera, ser quien quiera
en esta vasta, posible tierra ahora
que es un fantasma—la cosa
más libre que conozco.
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