Una cosa es una monarquía imperialista.
Otra muy distinta es una república reciente.
Prefiero ser ciudadana del mundo, proclamando
la soberanía de los pueblos independientes
como digna hija de una revolución desde el Sur.
Porque sin coexistencia y respeto por la libertad
(desde la empatía) de todas las (otras) culturas,
por ende de todos los seres humanos, ciudadanos del mundo
en su expresión máxima, no hay armonía posible.
Las injusticias se ejercen principalmente
por falta de amor, luego falta de respeto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario