Cada vez es más difícil hacer algo por primera vez: cuestión de
tiempo para saberlo.
La primera vez que como una fabada, que leo un soneto,
que me acuesto con una mujer;
la primera vez que veo un muerto, un río crecido, dos perros
peleando en la calle:
ya nada de esto es posible.
Acumular experiencias es buscar seguridad,
pero siempre queda algo para la primera vez: un deporte que nunca
practicamos, tocar un instrumento, un amor del que
ignorábamos todo, una ciudad que no está en los mapas;
siempre habrá algo nuevo si nos empeñamos en buscarlo,
incluso el riesgo de hallar lo no querido: por esta línea merodea la
muerte,
siempre atenta, siempre queriendo acontecer,
siempre por primera vez.
(de Llaman a la puerta, 2019)
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