dijo George Orwell



The Socialist who finds his children playing with soldiers is usually upset, but he is never able to think of a substitute for the tin soldiers; tin pacifists somehow won’t do.

El Socialista que encuentra a sus hijos jugando con soldaditos habitualmente se enoja, pero nunca es capaz de pensar un substituto para los soldados de plomo; por algún motivo los pacifistas de plomo no funcionan.


George Orwell, en Review of "Mein Kampf" by Adolf Hitler


Esta cita la encontré en este blog





Los justos - Jorge Luis Borges



Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.






Francis Ponge, citado por Gaston Bachelard



"Propongo a cada quien la apertura de las compuertas interiores, un viaje hacia el espesor de las cosas, una invasión de cualidades, una revolución, o una subversión comparable a la que realizó el arado o la pala, cuando, de repente y por primera vez, son expuestos a la luz millones de fragmentos, de pajillas, de raíces, de gusanos y de pequeños bichos que hasta entonces habían estado enterrados. ¡Oh, recursos infinitos del espesor de las cosas, restituidas por los recursos infinitos del espesor semántico de las palabras!"


Francis Ponge, citado por Gaston Bachelard en La tierra y las ensoñaciones del reposo.




Felicidad clandestina - Clarice Lispector


Ella era gorda, baja, pecosa y de pelo excesivamente crespo, medio pelirrojo. Tenía un busto enorme, mientras que todas nosotras todavía éramos planas. Como si no fuese suficiente, por encima del pecho se llenaba de caramelos los dos bolsillos de la blusa. Pero poseía lo que a cualquier niña devoradora de historias le habría gustado tener: un papá dueño de una librería.
No lo aprovechaba mucho. Y nosotras todavía menos: incluso para los cumpleaños, en vez de un librito barato por lo menos, nos entregaba una postal de la tienda del papá. Para colmo, siempre era algún paisaje de Recife, la ciudad donde vivíamos, con sus puentes más que vistos. Detrás escribía con letra elaboradísima palabras como “fecha natalicia” y “recuerdos”.
Pero qué talento tenía para la crueldad. Mientras haciendo barullo chupaba caramelos, toda ella era pura venganza. Cómo nos debía odiar esa niña a nosotras, que éramos imperdonablemente monas, delgadas, altas, de cabello libre. Conmigo ejercitó su sadismo con una serena ferocidad. En mi ansiedad por leer, yo no me daba cuenta de las humillaciones que me imponía: seguía pidiéndole prestados los libros que a ella no le interesaban.
Hasta que le llegó el día magno de empezar a infligirme una tortura china. Como por casualidad, me informó de que tenía El reinado de Naricita, de Monteiro Lobato.


Era un libro grueso, válgame Dios, era un libro para quedarse a vivir con él, para comer, para dormir con él. Y totalmente por encima de mis posibilidades. Me dijo que si al día siguiente pasaba por la casa de ella me lo prestaría.
Hasta el día siguiente, de la alegría, yo estuve transformada en la misma esperanza: no vivía, nadaba lentamente en un mar suave, las olas me transportaban de un lado a otro.
Literalmente corriendo, al día siguiente fui a su casa. No vivía en un apartamento, como yo, sino en una casa. No me hizo pasar. Con la mirada fija en la mía, me dijo que le había prestado el libro a otra niña y que volviera a buscarlo al día siguiente. Boquiabierta, yo me fui despacio, pero al poco rato la esperanza había vuelto a apoderarse de mí por completo y ya caminaba por las calles a saltos, que era mi manera extraña de caminar por las calles de Recife. Esa vez no me caí: me guiaba la promesa del libro, llegaría el día siguiente, los siguientes serían después mi vida entera, me esperaba el amor por el mundo, anduve brincando por las calles y no me caí una sola vez.
Pero las cosas no fueron tan sencillas. El plan secreto de la hija del dueño de la librería era sereno y diabólico. Al día siguiente allí estaba yo en la puerta de su casa, con una sonrisa y el corazón palpitante. Todo para oír la tranquila respuesta: que el libro no se hallaba aun en su poder, que volviese al día siguiente. Apenas me imaginaba yo que más tarde, en el transcurso de la vida, el drama del “día siguiente” iba a repetirse para mi corazón palpitante otras veces como aquélla.
Y así seguimos. ¿Cuánto tiempo? No lo sé. Ella sabía que, mientras la hiel no se escurriese por completo de su cuerpo gordo, sería un tiempo indefinido. Yo había empezado a adivinar, es algo que adivino a veces, que me había elegido para que sufriera. Pero incluso sospechándolo, a veces lo acepto, como si el que me quiere hacer sufrir necesitara desesperadamente que yo sufra.
¿Cuánto tiempo? Yo iba a su casa todos los días, sin falta ni uno. A veces ella decía: Pues el libro estuvo conmigo ayer por la tarde, pero como tú no has venido hasta esta mañana se lo presté a otra niña. Y yo, que no era propensa a las ojeras, sentía cómo las ojeras se ahondaban bajo mis ojos sorprendidos.
Hasta que un día, cuando yo estaba en la puerta de la casa de ella oyendo silenciosa, humildemente, su negativa, apareció la mamá. Debía de extrañarle la presencia muda y cotidiana de esa niña en la puerta de su casa. Nos pidió explicaciones a las dos. Hubo una confusión silenciosa, entrecortada de palabras poco aclaratorias. A la señora le resultaba cada vez más extraño el hecho de no entender. Hasta que, esa mamá buena, entendió al fin. Se volvió hacia la hija y con enorme sorpresa exclamó: ¡Pero si ese libro no ha salido nunca de casa y tú ni siquiera quisiste leerlo!
Y lo peor para era mujer no era el descubrimiento de lo que pasaba. Debía de ser el horrorizado descubrimiento de la hija que tenía. Nos observaba en silencio: la potencia de perversidad de su hija desconocida, la niña rubia de pie ante la puerta, exhausta, al viento de las calles de Recife. Fue entonces cuando, recobrándose al fin, firme y serena le ordeno a su hija: Vas a prestas ahora mismo ese libro. Y a mí: “Y tú te quedas con el libro todo el tiempo que quieras”. ¿Entendido? Eso era más valioso que si me hubiesen regalado el libro: “el tiempo que quieras” es todo lo que una persona, grande o pequeña, puede tener la osadía de querer.
¿Cómo contar lo que siguió? Yo estaba atontada y fue así como recibí el libro en la mano. Creo que no dije nada. Tomé el libro. No, no partí brincando como siempre. Me fui caminando muy despacio. Sé que sostenía el grueso libro con las dos manos, apretándolo contra el pecho. Poco importa también cuánto tardé en llegar a casa. Tenía el pecho caliente, el corazón pensativo.
Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí unas líneas maravillosas, volví a cerrarlo, me fui a pasear por la casa, lo postergué más aun yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad. Para mí la felicidad siempre habría de ser clandestina. Era como si ya lo presintiera. ¡Cuánto me demoré! Vivía en el aire… Había en mí orgullo y pudor. Yo era una reina delicada.
A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en un éxtasis purísimo.
Ya no era una niña más con un libro: era una mujer con su amante.

______________________________________________________
Clarice Lispector (Ucrania, 1920-Brasil, 1977)
Pertenece a Felicidad Clandestina - Traducción: Marcelo Cohen

Extraído de Lispector, Clarice: Cuentos Reunidos, Ed. Alfaguara, Madrid, 2º edición 2005, (2002)



Droga - Juan Agustin Benitez Vibart (circa 2004)


“Hola que tal vengo a comprar droga”
“¿Para que?”
“Tengo muchos problemas y quiero olvidarlos”
“Ah si suele pasar…”
“Bueno ¿tenes o no?”
“¿Qué querés?”
“Algo bien fuerte, que me energice, me borre la memoria, y me haga disfrutar cada momento
congelarlo, y prenderlo fuego “
“Hay una cosa sola que logra algo así, amor se llama”
“Ah ¿y qué efectos tiene específicamente?”
“Es perfecto, te convertís en armonía y te quemás en llamas que te acarician en un éxtasis eterno”
“¿Y cómo se toma?”
“Bueno, lo agarrás, y en vez de tomarlo vos, se los dás a todos los demás”
“¿Cómo? No. No puede ser. ¿Vos lo probaste?”
“Sí, tomá..”


Juan Agustin Benitez
(circa 2004)




dijo Werner Herzog


“La academia es la muerte del cine. Es exactamente lo contrario de la pasión.”

En Herzog por Herzog (El cuenco de plata, 2014)



Rilke y la primavera


XXI

La primavera ha vuelto. Como niña
que sabe poesías es la tierra.
Sabe una infinidad... Por el esfuerzo
de este largo aprender recibe un premio.

Duro fue su maestro. Desearíamos
el blanco de la barba de este anciano.
Podemos preguntarle por el nombre
del verde, del azul: ¡Ella lo sabe!

Tierra feliz, de vacaciones, juega
con los niños. Queremos atraparte
y lo hará el más alegre, ¡Oh, tierra alegre!

Cuando el maestro le enseñó, lo múltiple,
cuanto en raíces y torcidos troncos,
está como grabado: ¡Ella lo canta!


En Sonetos a Orfeo (1923)



Go and catch a falling star - John Donne


Go and catch a falling star
BY JOHN DONNE

Go and catch a falling star,
    Get with child a mandrake root,
Tell me where all past years are,
    Or who cleft the devil's foot,
Teach me to hear mermaids singing,
Or to keep off envy's stinging,
            And find
            What wind
Serves to advance an honest mind.

If thou be'st born to strange sights,
    Things invisible to see,
Ride ten thousand days and nights,
    Till age snow white hairs on thee,
Thou, when thou return'st, wilt tell me,
All strange wonders that befell thee,
            And swear,
            No where
Lives a woman true, and fair.

If thou find'st one, let me know,
    Such a pilgrimage were sweet;
Yet do not, I would not go,
    Though at next door we might meet;
Though she were true, when you met her,
And last, till you write your letter,
            Yet she
            Will be
False, ere I come, to two, or three.


“Ve y coge una estrella fugaz;
fecunda a la raíz de mandrágora;
dime dónde está el pasado,
o quién hendió la pezuña del diablo;
enséñame a oír cómo canta la sirena,
a apartar el aguijón de la envidia,
y descubre
cual es el viento
que impulsa a una mente honesta.

Si has nacido para ver cosas extrañas,
cosas invisibles al ojo,
cabalga diez mil días y noches
hasta que la edad cubra de nieve tus cabellos.
Cuando retornes, me contarás
las extrañas maravillas que te acontecieron,
y jurarás
que en ningún lugar
vive una mujer justa y constante.

Si la encuentras, dímelo,
¡dulce peregrinación sería!
Pero no, porque no iría,
aunque fuera justo al lado;
aunque fiel, al encontrarla,
y hasta al escribir la carta,
sin embargo,
antes que fuera,
infiel con dos, o tres, fuera.”


“I am a little world made cunningly.”
― John Donne

https://www.goodreads.com/author/quotes/77318.John_Donne



Cada vez que decimos adiós - John Berger (ensayos 1978-1990)

"No puedo decirte qué hace el arte y cómo lo hace, pero sé que a menudo el arte ha juzgado a los jueces, vengado a los inocentes y enseñado al futuro los sufrimientos del pasado para que nunca se olviden. Sé también que en ese caso, los poderosos le temen al arte, cualquiera sea su forma, y que esa forma de arte corre entre la gente como un rumor y una leyenda porque encuentra un sentido que las atrocidades no encuentran, un sentido que nos une, porque es finalmente inseparable de la justicia. El arte, cuando obra de ese modo, se vuelve un espacio de encuentro de lo invisible, lo irreductible, lo imperecedero, el valor y el honor."

John Berger, en "Mineros" (1989), primer ensayo en el libro Cada vez que decimos adiós.


"Mineros británicos. Pintura de Knud Stampe."  

"Minero. Pintura de Solwei Stampe."



El maestro ignorante - Jacques Rancière (1987) / Fragmentos


"Para emancipar a otro es necesario estar emancipado uno mismo. Hay que conocerse a sí mismo como viajero del espíritu, igual a todos los demás viajeros, en cuanto sujeto intelectual que participa de la potencia común de los seres intelectuales."

"La única insignia que vale es la de la igualdad de las inteligencias. La enseñanza universal no es un método de mercenarios. Es verdad, seguramente, que los ambiciosos y los conquistadores son su ejemplo salvaje. Su pasión es una fuente inagotable de ideas y se ponen de acuerdo rápidamente y sin dudar, para dirigir a generales, sabios y financistas cuya ciencia ignoran. Pero lo que nos interesa no es ese efecto teatral. Aquello que los ambiciosos ganan en poder intelectual al no juzgarse a sí mismos como inferiores a nadie, lo vuelven a perder por considerarse superiores a todos. A nosotros nos interesa la exploración de los poderes de cada hombre cuando se considera igual a todos los demás, y a estos, iguales a él. Entendemos por voluntad ese retorno sobre sí del ser razonable que se conoce en la medida en que actúa. Es ese foco de racionalidad, esa conciencia y esa estima de sí como ser razonable en acto lo que alimenta el movimiento de la inteligencia. El ser razonable es antes que nada un ser que conoce su potencia, que no miente sobre ella."

"El principio del mal no se encuentra en el conocimiento erróneo del bien que es el fin de la acción, sino en la infidelidad a sí mismo. Conócete a ti mismo ya no quiere decir, a la manera platónica: conoce dónde está tu bien. Quiere decir: vuelve a ti mismo, a aquello en ti que no te puede engañar. Tu impotencia no es sino pereza para caminar. Tu humildad no es otra cosa que temor orgulloso de tropezar ante la mirada de los demás.Tropezar no es nada; lo malo es divagar, salirse de su camino, dejar de prestar atención a lo que se dice, olvidarse de lo que uno es. Toma, entonces, tu camino."

"La verdad es aquello que reúne, el error es desgarro y soledad.(...) el hombre es un ser que sabe muy bien cuando aquel que habla no sabe lo que está diciendo. (...) El pensamiento no se dice en verdad, sino que se expresa en veracidad."

Jacques Rancière, en "El maestro ignorante" (1987)



Arrojar pensamiento - Santiago Enriquez

Arrojar pensamiento
Ahí donde acontecer, Dios, eternidad.

Echar pensar
Ahí donde el tiempo de las plantas.

Delimitar, optimizar, administrar
Ahí donde el desvío es necesario.

Rendirse, contemplar
Ahí donde mundo, multitudes y caos.

Todas las cosas
tienen orden en lógicas divinas.

¿Quién soy, qué pienso?

Abrazar el mundo, como abrazar el agua.
Escurrida, caudalosa,

Insostenible

Así debe ser nuestro pensar.


[Terminé escribirlo y me acordé de vos Martincita, con tu fuente poesía, llena de agua escurridiza. Te lo dedico :)]


:)

Acá su blog: El vagaerramundo


Jung, en Realidad del alma


"En nuestra fuerza, estamos independientes y aislados, podemos forjarnos, nuestro propio destino; pero, en cambio, en nuestra debilidad somos dependientes, estamos unidos por eso mismo, y aquí nos convertimos involuntariamente en instrumentos del destino, pues aquí ya no interviene la voluntad propia, sino la voluntad de la especie.
Lo que los dos sexos han conseguido con su equiparación es una mengua de valor, si se considera desde el punto de vista de un mundo que aparece diversificado en dos dimensiones, masculina y femenina; y es una jactancia inmoral si ha de valer como pretensión personal. En el sentido de la vida de la sociedad, en cambio, lo ganado es una superación del aislamiento personal y de la detentación interesada en favor de una participación activa en la resolución de los problemas actuales.
Así, pues, si la mujer actual relaja la consistencia rígida del matrimonio, de modo consciente o inconsciente, por virtud de su independencia espiritual o económica, no es por un capricho personal, sino por una voluntad vital muy superior a ella, una voluntad social que se aprovecha de ella, es decir, de la mujer aislada, como de un instrumento."

"La mujer sabe, cada vez mejor, que solamente el amor le da una forma más perfecta, así como el hombre empieza a presentir que únicamente el espíritu da a su vida un supremo sentido, y ambos buscan, al fin y al cabo, la mutua relación anímica, porque el amor necesita del espíritu, y el espíritu del amor para su perfección."

Carl Gustav Jung, en Realidad del alma



El matrimonio de Eros y Psique, por François Boucher (1744)


El libro del filósofo - Friedrich Nietzsche


En las últimas páginas de El libro del filósofo, Friedrich Nietzsche retoma citas que hizo Beck-W de otros autores, pero no encontré a ese autor...
Las citas son...

"... No conocemos cosas en sí y para sí, sino sólo sus imágenes [Abbild] sobre el espejo de nuestra alma. Nuestra alma no es más que el ojo, el oído, etc., espiritualizados. El color y el sonido no pertenecen a las cosas, sino al ojo y al oído. Todas las abstracciones y las propiedades que atribuimos a una cosa, se componen [zusammenbilden] en nuestro espíritu. Fuera de lo vivo nada nos atrae. Lo que nos atrae ha tomado primeramente vida en nuestro espíritu." (1863, Ibíd., p.255.)
Arthur Schopenhauer

"... La virtud que embellece a una cosa es una cierta propiedad cósmica o una fuerza capaz de descubrir relaciones con el conjunto del mundo.
La actividad de la imaginación [Phantasie] consiste en hacer ver que cualquier cosa se puede transformar en otra ..." (1863. Ibíd., p.259, notas sobre Emerson).
Ralph Waldo Emerson (en La conducta de la vida, 1860)

Y esta es del mismísimo Nietzsche:
"Toda relación interhumana tiende a que cada uno pueda leer en el alma del otro; la lengua común es la expresión sonora de un alma común. Cuanto más íntima y sensible sea esta relación, tanto mayor será la riqueza de la lengua, ya que ésta se desarrolla o languidece con el alma colectiva. En el fondo, hablar es la cuestión que planteo a mi semejante para saber si tiene la misma alma que yo (...)"




Double Fantasy - John Lennon & Yoko Ono (1980)



"(Just Like) Starting Over" (John Lennon) - 3:56
"Kiss Kiss Kiss" (Yoko Ono) - 2:41
"Cleanup Time" (John Lennon) - 2:58
"Give Me Something" (Ono) - 1:35
"I'm Losing You" (John Lennon) - 3:57
"I'm Moving On" (Ono) - 2:20
"Beautiful Boy (Darling Boy)" (John Lennon) - 4:02
"Watching the Wheels" (John Lennon) - 4:00
"Yes I'm Your Angel" (Ono) - 3:08
"Woman" (John Lennon) - 3:32
"Beautiful Boys" (Ono) - 2:55
"Dear Yoko" (John Lennon) - 2:34
"Every Man Has A Woman Who Loves Him" (Ono) - 4:02
"Hard Times Are Over" (Ono) - 3:20
Temas extra
"Help Me to Help Myself" (John Lennon) - 2:37
"Walking on Thin Ice" (Ono) - 6:00
"Central Park Stroll" (dialogue) - 0:17


John Lennon: voz principal y armonías; guitarras rítmica y acústica; piano y teclados; producción y mezclas.
Yoko Ono: voz y armonías; producción y mezclas.
Y: Earl Slick: guitarra solista.
Hugh McCracken: guitarra solista.
Tony Levin: bajo.
George Small: teclados.
Andy Newmark: batería.
Arthur Jenkins Jr.: percusión.
Ed Walsh: sintetizador y oberheim.
Con: Robert Greenidge: steel drum en "Beautiful Boy".
Matthew Cunningham: dulcimer en "Watching The Wheels".
Más:
Sección de vientos:
Howard Johnson.
Grant Hungerford.
John Parran.
Seldon Powell.
George "Young" Opalisky.
Roger Rosenberg.
David Tofani.
Ronald Tooley.
Coros:
Michelle Simpson.
Cassandra Wooten.
Cheryl Mason Jacks.
Eric Troyer.
Benny Cummings Singers.
The Kings Temple Choir.
Producción:
Jack Douglas: producción y mezclas.
Toshihiro Hamaya: asistente de produción.
Lee DeCarlo: ingeniero de sonido.
Julie Last: ingeniero de sonido asistente.
Jon Smith: ingeniero de sonido asistente.
James A. Ball: ingeniero de sonido asistente.
George Marino: remasterización.
Anthony Davilio: asociado musical.
Christopher Whorf: diseño del álbum.
Kishin Shinoyama: fotografía de portada.
Bob Gruen: fotografía.
Nishi F Saimaru: fotografía.
David Spindel: fotografía.
Lilo Raymond: fotografía


Milk and Honey - John Lennon & Yoko Ono (1980-4)



1. I'm Stepping Out
2. Sleepless Night
3. I Don't Wanna Face It
4. Don't Be Scared
5. Nobody Told Me
6. O'Sanity
7. Borrowed Time
8. Your Hands
9. (Forgive Me) My Little Flower Princess
10. Let Me Count the Ways
11. Grow Old With Me
12. You're the One
Bonus tracks:
13. Every Man Has a Woman Who Loves Him
14. Stepping Out (home version)
15. I'm Moving On
16. Interview with J & Y, December 8th 1980


John Lennon — vocals, guitar
Yoko Ono — vocals
Hugh McCracken — guitar
Earl Slick — guitar
John Tropea — guitar
Elliot Randall — guitar
Steve Love — guitar
Tony Levin — bass guitar
Neil Jason — bass guitar
Wayne Pedziwiatr — bass guitar
Andy Newmark — drums
Yogi Horton — drums
Allan Schwartzberg — drums
George Small — piano
Paul Griffin — piano
Arthur Jenkins, Jr. — percussion
Jimmy Maelen — percussion
Pete Cannarozzi — synthesizers
Ed Walsh — synthesizers
Howard Johnson — baritone sax
Gordon Grody — background vocals
Kurt Yahjian — background vocals
Carlos Alomar — background vocals
Billy and Bob Alessi — background vocals
Pete Thorn — background vocals



Michel Foucault (1926 – 1984)



Michel Foucault
(Poitiers, 15 de octubre de 1926 – París, 25 de junio de 1984) 

"Personalmente, nunca conocí a ningún intelectual. He conocido a gente que escribe novelas, otros que tratan a los enfermos; personas que trabajan en economía y otros que componen música electrónica. He conocido personas que enseñan, personas que pintan y personas de las cuales nunca he entendido lo que hacen. ¿Pero intelectuales? Nunca". 

Michel Foucault, Ética


Bibliografía
Maladie mentale et personnalité (1954; reed. en 1962) / Enfermedad mental y personalidad, Paidós, 2010.
Folie et déraison. Histoire de la folie à l'âge classique / Historia de la locura en la época clásica (1961).
Raymond Roussel (1963).
Naissance de la clinique. Une archéologie du regard médical (1963) / El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica
Les mots et les choses. Une archéologie des sciences humaines (1966) / Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas.
La pensée du dehors (1966) / El pensamiento del afuera, ensayo breve.
L'Archéologie du savoir (1969) / La arqueología del saber.
Sept propos sur le septième ange (1970) / Siete sentencias sobre el séptimo ángel , Arena Libros, 1999.
L'ordre du discours (1970) /El orden del discurso, discurso inaugural en el Collège de France.
«Nietzsche, la généalogie, l’histoire» (or. en Hommage à Jean Hyppolite, París, P.U.F., 1971, pp. 145-172) / Nietzsche, la genealogía, la historia, Valencia, Pre-Textos, 1988, 2000 {ISBN 84-85081-97-8}.
Ceci n'est pas une pipe (1973) / Esto no es una pipa, Anagrama, 2004.
Surveiller et punir (1975) / Vigilar y castigar, Siglo XXI y B. Nueva, 2012.
Microfisica del poder (1980).35
/ Histoire de la sexualité, 1. La volonté de savoir (1976) / Historia de la sexualidad, 1: La voluntad de saber, Siglo XXI, 2005
Histoire de la sexualité, 2. L’usage des plaisirs (1984) Historia de la sexualidad, 2: El uso de los placeres, Siglo XXI, 2005
Histoire de la sexualité, 3. Le souci de soi (1984). /Historia de la sexualidad, 3: La inquietud de sí, Siglo XXI, 2005
La peinture de Manet (1989), / La pintura de Manet Alpha Decay, Barcelona, 2004.
Dits et écrits (1994), 4 vols., recopilación de todos sus artículos y entrevistas.
Cours au Collège de France (1997 y ss.), 13 vols., por Gallimard-Le Seuil. Son:
Leçons sur la volonté de savoir, 2011 / Lecciones sobre la voluntad de saber (tr. Akal, 2013)
Théories et institutions pénales / Teorías e instituciones penales
La société punitive, 2013 / La sociedad punitiva
Le pouvoir psychiatrique, 2003 / El poder psiquiátrico (tr. Akal, 2005)
Les anormaux, 1999 (Akal, 2001) / Los anormales
«Il faut défendre la société», 1997 (Akal, 2003) / Traducido alternativamente como Hay que defender la sociedad, Defender la sociedad o también Genealogía del racismo
Sécurité, territoire, population, 2004 / Seguridad, territorio, población (Akal, 2008)
Naissance de la biopolitique, 2004 / Nacimiento de la biopolítica
Du gouvernement des vivants, 2012 / Del gobierno de los vivos
Subjectivité et vérité, 2014 / Subjetividad y verdad
L'Herméutique du sujet, 2001 / La hermenéutica del sujeto (Akal, 2005)
Le gouvernement de soi et des autres, 2008 / El gobierno de sí y de los otros, Akal 2011.
Le courage de la vérité. Le Gouvernement de soi et des autres, II, 2009. / El coraje de la verdad. El gobierno de sí y de los otros II
Génèse et structure de la Anthopologie de Kant, 2008 / Una lectura de Kant, Siglo XXI, 2010
Le beau danger, 2011 / Un peligro que seduce, Cuatro ed., 2012
La grande étrangère. À propos de littérature, 2013.











Sobre mi relación con los libros - Por Alexander Kluge (2007)


"Los libros que más admiro no los poseo. Vivo con ellos. Los libros comunican los siglos entre sí. Eso me parece digno de confianza. No hay ningún medio, salvo el libro, que reúna autores tan dignos de confianza como los que tienen dos mil años. (...) Como verán, el modo en que trato a los libros que amo no puede compararse al cuidado de una biblioteca. En mi casa paterna los libros estaban ordenadísimos en un llamado cuarto de caballeros: las guerras napoleónicas en tres tomos (una edición de lujo), las obras completas de Shakespeare en tafilete rojo (traídas por mi madre al matrimonio, jamás leídas por ninguno de los cónyuges), muchas biografías, muchas novelas. Si uno espiaba detrás del lomo de los libros encontraba textos indecorosos. El cuarto no estaba pensado para la lectura, sino para jugar al bridge, y para una ronda de bebedores nocturnos. El ataque aéreo que destruyó la casa el 8 de abril de 1945 puso fin a ese buen orden. Nunca más en mi vida volví a intentar erigirlo. Hay que leer con atención las escrituras en la pared, las señales premonitorias, los signos de la época. Son definitivos. Y son libros. Aunque no tengan el aspecto de una biblioteca."

Alexander Kluge, en "Las historias salen de la punta del lápiz. Sobre mi relación con los libros, en 2500 carácteres" (publicado en Neue Zürcher Zeitung el 1° de diciembre de 2007...)
En El contexto de un jardín. Discursos sobre las artes, la esfera pública y la tarea de autor.
Traducido por: Carla Imbrogno (Caja Negra Editora, 2014)
http://www.cajanegraeditora.com.ar/libro/el-contexto-de-un-jardín

Alexander Kluge (Halberstadt, 1932) sobrevivió al bombardeo que destruyó su ciudad natal en 1945. Ya en Berlín, en su juventud fue colaborador de T.W. Adorno y comenzó su carrera cinematográfica como asistente de Fritz Lang. Pocos años más tarde se erigió como “padre” del Nuevo Cine Alemán, movimiento que revitalizó el cine de su país y que posibilitó el surgimiento de directores como R. W. Fassbinder, Werner Herzog y Wim Wenders. Es fundador de la productora de televisión DCTP, en la que realiza contenidos culturales originales para la televisión.


Patti Smith lee a Allen Ginsberg [Dream of Life]


Patti Smith lee el poema 
SOBRE LA CREMACIÓN DE CHÖGYAM TRUNGPA, VIDYADHARA (1987)
del poeta beat Allen Ginsberg.
Extracto del documental Dream of Life.
Música de Philip Glass.




"El viajero" por Nietzsche


El viajero.- 

Quien desee, aunque sólo sea en cierta medida, llegar a la libertad de la razón no tiene derecho, durante largo tiempo, a sentirse sobre la tierra más que como un viajero, y ni siquiera como un viajero hacia un objetivo final, pues no lo hay.

Se propondrá, sin embargo, observar y tener los ojos abiertos para ver todo lo que sucede realmente en el mundo; por eso no puede ligar demasiado reciamente su corazón a nada en particular: es preciso que haya siempre en él algo de viajero, que encuentra su placer en el cambio y en el paisaje. Indudablemente este hombre pasará malas noches, en las que se sentirá cansado y encontrará cerrada la puerta de la ciudad que debía ofrecerle un descanso; puede ser que además, como en Oriente, el desierto se extienda hasta esa puerta, que las fieras aúllen tan pronto lejos como cerca, que se levante un viento violento, que unos bandidos le roben sus acémilas. Tal vez entonces la noche espantosa descienda sobre él como un segundo desierto sobre el desierto, y su corazón se sentirá cansado de viajar. Aunque se eleve entonces el alba para él, ardiente como una divinidad encolerizada; aunque la ciudad se abra, verá acaso en los rostros de sus habitantes aún más desierto, suciedad, trapacería e inseguridad que le puede suceder a veces al viajero; pero luego vienen en compensación, las mañanas deliciosas de otras comarcas y de otros días, donde desde el rayar del día ve en la bruma de los montes los coros de las Musas adelantarse bailando a su encuentro; donde luego, cuando apacible, en el equilibrio del alma de las mañanas, se pasee bajo los árboles, verá desde sus cimas y sus frondas caer una abundancia de cosas buenas y claras, las ofrendas de todos los espíritus libres que están en su casa en medio de la montaña, del bosque y de la soledad, y que, como él, a su manera tan pronto reflexiva como gozosa, son viajeros y filósofos. Nacidos de los misterios de la mañana, piensan en qué puede dar al día, entre la décima y la duodécima campanada, una faz tan pura, tan luminosa, tan radiante de claridad: buscan la filosofía de la mañana.

Friedrich Nietzsche
En Humano, demasiado humano (1878)



Soneto interior, por Francisco Luis Bernárdez (1937)


Soneto interior

Aquí donde la tierra es menos tierra,
donde el agua es el agua del olvido,
donde el aire es un aire sin sonido
y donde el fuego ya no mueve guerra;

Aquí donde la tierra se destierra,
donde el agua carece de sentido,
donde el aire prefiere estar dormido
y donde el fuego su pasión encierra;

el hombre de mirada pensativa
substituye las cosas de su casa;
la tierra, con su carne fugitiva,

el aire, con el aire de su aliento,
el agua, con su propio sentimiento,
el fuego, con el fuego que lo abrasa.


Francisco Luis Bernárdez (1937)


Herbert Read, en "Las raíces del arte"


"Nuestra perturbación específica en esta "pesadilla de aire acondicionado" a la que llamamos civilización es que hemos perdido la noción misma de cultivo de los sentidos, a tal punto que los dedos insensibilizados y las lenguas paralizadas, medio ciegos y medio sordos a todas las vibraciones nerviosas, vamos dando tumbos por la vida, inconscientes de sus aspectos más atrayentes, ajenos a sus alegrías y comunicaciones más intensas. Frustrados y embrutecidos, oscilamos entre el tedio de la paz y las heridas, por nosotros mismos causadas, de la guerra, calificando de lunáticos a los pocos cuyas suaves voces hablan de amor y de belleza, y de las cosas a las que tenemos que renunciar -poder, riqueza y orgullo- si queremos que la influencia de la belleza y el amor prevalezca en nuestras vidas."

Herbert Read, en Las raíces del arte (1946)

Sir Herbert Edward Read (Kirkbymoorside, Yorkshire, 4 de diciembre de 1893 - Stonegrave, 21 de junio de 1968) fue un pensador inglés, filósofo político, poeta, novelista, anarquista y crítico de literatura y arte. Realizó más de 1000 escritos acerca de diferentes áreas del pensamiento. Obtuvo el Premio Erasmus el año 1966.
En su trabajo como crítico de arte se destaca la importancia que le da a lo háptico como valor estético sobre lo óptico o más "simplemente" visual.


Jack Kerouac, en Los Vagabundos del Dharma (1958)


"mundar"
viajar, hermanar.
y mi hermana me compartió esta cita:

“…veo un mundo de jóvenes errantes con mochilas, Vagabundos del Dharma que se niegan a obedecer a la demanda general de que hay que consumir producción y por ende trabajar por el privilegio de consumir, toda esa mierda que realmente ellos no querían, como refrigeradores, aparatos de televisión, autos, y demás trastos que terminan en la basura una semana más tarde de cualquier modo. Todos ellos aprisionados por un sistema de trabaja, produce, consume, trabaja, consume, trabaja, produce, consume,... Veo una visión de una gran revolución de mochilas, miles o tal vez millones de jóvenes americanos vagando con mochilas, yendo a las montañas a rezar, haciendo que los niños rían y haciendo sentir bien a los viejos, haciendo felices a las chicas jóvenes y más felices aún a las chicas mayores, todos ellos lunáticos Zen que van por ahí escribiendo poesías que aparecen en sus cabezas sin ninguna razón, movidos por ser amables y por extraños e inesperados actos que dan visiones de libertad eterna a todos y a todas las criaturas vivientes."

Jack Kerouac ~ Los Vagabundos del Dharma (1958)