Gung Ho - Patti Smith / Traducción: Martina Benitez Vibart


En un campo rojo una estrella de oro
alzada sobre su cabeza
alzada sobre su cabeza
él no era como ningún otro
él era como cualquier otro
y la canción que ellos sangraban
era un himno para él

Despierta mi pequeño
la semilla de la revolución
cosida en la manga
de ropas humildemente usadas
donde otros están adornados

Sobre la planicie del norte
las grandes aves vuelan
con grandes alas
sobre los arrozales
y la gente se arrodilla
y los varones trabajan duro
aunque no para ellos mismos
y los niños tienen hambre
y la rueda se queja

Allá delante de una choza de pasto
un joven se paró
su madre yacía muerta
sus hermanas lloraban por pan
y dentro de su joven corazón
la semilla de la revolución cosida
en ropas humildemente usadas
mientras otros están adornados

Y se convirtió en un hombre
no era como ningún otro
como cualquier otro
un hombre pequeño
una barba color arroz
una cara color té
que compartía la miseria
con otros hombres encadenados
con grilletes en sus pies
escapó de la guillotina

Quien peleó contra
el colonialism, el imperialismo
quien se mantuvo despierto
mientras otros dormían
quien escribió como Jefferson
deja que la independencia suene
y el vehículo de la justicia se mueve
lenta y amargamente
y la gente estaba llorando
planta esa semilla esa semilla
y gateaban sobre sus barrigas
debajo de la enorme bestia
y llenaban los vehículos con cuerpos
donde antes habían estado sus cosechas

Y el enjambre de grandes aves
desplegó sus alas sobre las cabezas
y su madre muerta
y los huracanes y la lluvia
y las selvas en llamas
y el sol naranja
ninguno podía ser más hermoso
que Vietnam
nada era más hermoso
que Vietnam

Y su corazón paró de latir
y la rueda seguió girando
y las palabras que él sangró
eran un himno para ellos
yo serví a todo el pueblo
yo serví a todo mi país
y mientras dejo este mundo
sufrirán la unión
y mi gran afecto
sin límites como el cielo
lleno de estrellas doradas

La pregunta está alzada
alzada sobre su cabeza
era él de palabra
era él un buen hombre
ya, su imagen llena el corazón del sur
con nada más que amargura

Y la gente sigue llorando
y los varones siguen muriendo
y es tan hermoso
tan hermoso
dame una vuelta más
dame una vuelta más
una vuelta más a la rueda
Una revolución más
Una vuelta más a la rueda


Canción que forma parte del álbum Gung Ho (2000)
Traducida por Martina Benitez




On a field of red one gold star
raised above his head
raised above his head
he was not like any other
he was just like any other
and the song they bled
was a hymn to him

Awake my little one
the seed of revolution
sewn in the sleeve
of cloth humbly worn
where others are adorned

Above the northern plain
the great birds fly
with great wings
over the paddy fields
and the people kneel
and the men they toil
yet not for their own
and the children are hungry
and the wheel groans

There before a grass hut
a young boy stood
his mother lay dead
his sisters cried for bread
and within his young heart
the seed of revolution sewn
in cloth humbly worn
while others are adorned

And he grew into a man
not like any other
just like any other
one small man
a beard the color of rice
a face the color of tea
who shared the misery
of other men in chains
with shackles on his feet
escaped the guillotine

Who fought against
colonialism imperialism
who remained awake
while others slept
who penned like Jefferson
let independence ring
and the cart of justice turns
slow and bitterly
and the people were crying
plant that seed that seed
and they crawled on their bellies
beneath the giant beast
and filled the carts with bodies
where once had been their crops

And the great birds swarm
spread their wings overhead
and his mother dead
and the typhoons and the rain
the jungles in flames
and the orange sun
none could be more beautiful
than Vietnam
nothing was more beautiful
than Vietnam

And his heart stopped beating
and the wheel kept turning
and the words he bled
were a hymn to them
I have served the whole people
I have served my whole country
and as I leave this world
may you suffer union
and my great affection
limitless as sky
filled with golden stars

The question is raised
raised above his head
was he of his word
was he a good man
for his image fills the southern heart
with none but bitterness

And the people keep crying
and the men keep dying
and it's so beautiful
so beautiful
give me one more turn
give me one more turn
one more turn of the wheel
One more revolution
One more turn of the wheel


One voice – Patti Smith / Traducción: Martina Benitez Vibart

Una voz – Patti Smith / Jay Dee Daugherty


En el jardín de la consciencia
en mente fértil yace la semilla durmiente
cuando florece como la caridad
la consciencia respira un suspiro de alivio
ah las confesiones del sueño
la semilla despierta
movida por amor para servir
celebramos todo
mérito en vida
ah las confesiones del sueño
desplegando paz
mientras nos extendemos
de acuerdo a la necesidad
y oirás el llamado
toda acción grande y pequeña
recibida alegremente
el cielo abunda
deja al amor resonar
si él es mudo
dale un timbre
si es ciego un ojo
si está caído una mano
levanta tu voz
levanta tu voz
levanta tu voz
da de tu mente una mente
da de tu corazón un corazón
da de tu voz
una voz


Canción que forma parte del álbum Gung Ho (2000)
Traducida por Martina Benitez


One voice – Patti Smith


In the garden of consciousness
in fertile mind there lies the dormant seed
when blooming as charity
conscience breathes a sigh of relief
the confessions of sleep
the awakening seed
moved by love to serve
we celebrate all
merit in life
ah the confessions of sleep
unfolding peace
as we extend
according to need
and you will hear the call
all action great and small
received joyfully
heaven abounds
let love resound
if he be mute
give him a bell
if he be blind an eye
if he be down a hand
lift up your voice
lift up your voice
lift up your voice
give of your mind one mind
give of your heart one heart
give of your voice
one voice






El Amor me dio la bienvenida... - Por George Herbert


El Amor me dio la bienvenida, pero mi alma se espantó,
     Culpable del polvo y el deseo.
Pero el Amor de ojos raudos, al ver mi creciente flojera
     Desde mi primera entrada,
Se acercó hasta mí y, con dulzura, preguntó
     Si algo me hacía falta.

“Un invitado,” respondí , “digno de estar aquí”;
     El Amor dijo, “Tú serás él.”
“Yo, ¿el malo, el desagradecido? ay por Dios,
     No puedo mirarte.”
El Amor me cogió de la mano y sonriendo respondió,
     “¿Quién creó los ojos sino yo?”

“Verdad, Señor, pero yo los he estropeado; deja que mi vergüenza
     Vaya donde se merece.”
“ Y no sabes,” dice el Amor, “ quién cargó con la culpa?”
     “Mi Dios, entonces yo te serviré.”
“Debes sentarte,” dice el Amor, “y probar mi carne.”
     Así que me senté y comí.



Love bade me welcome, yet my soul drew back,
        Guilty of dust and sin.
But quick-ey'd Love, observing me grow slack
        From my first entrance in,
Drew nearer to me, sweetly questioning
        If I lack'd anything.

"A guest," I answer'd, "worthy to be here";
        Love said, "You shall be he."
"I, the unkind, the ungrateful? ah my dear,
        I cannot look on thee."
Love took my hand and smiling did reply,
        "Who made the eyes but I?"

"Truth, Lord, but I have marr'd them; let my shame
        Go where it doth deserve."
"And know you not," says Love, "who bore the blame?"
        "My dear, then I will serve."
"You must sit down," says Love, "and taste my meat."
        So I did sit and eat.


Poema citado en "Los enamorados", novela por Alfred Hayes con la que quedé encantada.
Fuente de poema en inglés: http://acad.depauw.edu/~hersh/Revista/issue8/Herbert.html


Los enamorados (In love) - Por Alfred Hayes (1953)


"Ahora me doy cuenta de que me acostumbré, sin admitirlo, a pensar en ella como si estuviera siempre en ese lugar, en ese entorno; me doy cuenta de que, para mí, el sofá y las cortinas cerradas para protegerse de los mirones reales o imaginarios, e incluso el desorden del botiquín, fueron permanentes. Ella existió entre aquellas cartas de amor y aquellos retratos mientras la amé. Por supuesto, no me veía amándola para siempre, pero tampoco pensaba en el momento en que dejaría de amarla. No, lo que en realidad pensaba, supongo, era que la escena permanecería inmutable: abajo, en la entrada, yo tocaría el timbre, el portero automático sonaría y la puerta se abriría; subiría las escaleras conocidas, notando siempre el mismo olor, oyendo, en invierno, el mismo silbido de los radiadores, y ella siempre estaría ahí, disponible, hermosa, joven, sentada con las piernas recogidas sobre el sofá entre los almohadones de colores, con la radio o la vitrola encendida; y los dos, siguiendo nuestros rituales fijos, saldríamos a cenar a algún restaurante, elegiríamos un lugar adonde ir a bailar, porque a ella le gustaba bailar (...) Lo que tenía en mente era un idilio muy conveniente, fijo e invariable, una simple secuencia de placeres que no alteraría seriamente mi vida ni se interpondría con mi trabajo, que llenaría las horas de mis largas tardes y me liberaría de la presión de la soledad para darme lo que, creo, consideraba la diversión más agradable de todo el parque de diversiones: el placer del amor".

Los enamorados (In love), novela por Alfred Hayes
(Año de publicación original: 1953)
Traducción: Martín Schifino
(La bestia equilátera. Primera edición: 2010)