-Mística Artística-



domingo, 25 de julio de 2010

Poetas latinoamericanas

Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 - Mar del Plata, 1938)
http://www.los-poetas.com/j/storni1.htm

Gabriela Mistral (Vicuña, Chile, 1889 - 1957)
http://www.gabrielamistral.uchile.cl/poesiaframe.html

Selva Casal (Montevideo, 1930)
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/pallares_ricardo/selva_casal.htm

Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972)

Juana Bignozzi (Buenos Aires, 1937)
http://amediavoz.com/bignozzi.htm

Diana Bellessi: Nació en Zavalla, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1946. Estudió filosofía en la Universidad Nacional del Litoral, y entre l969-75 recorrió a pie el continente.
http://www.vendavalsur.com.ar/d_bellessi/

Amelia Biagioni (1916-2000)
http://silvialoustau.blogspot.com/2009/06/cazadora-en-trance-amelia-biagioni-1916.html

Sor Juana Inés de la Cruz (México, 1651-1695)

Juana de Ibarbourou (Melo, 1892-Montevideo, 1979)


http://www.monografias.com/trabajos35/mujeres-latinoamericanas/mujeres-latinoamericanas.shtml


Diana Bellessi

Hoy leí una entrevista que salió en el suplemento ADN Cultura de La Nación, a la poeta Diana Bellessi.
Escuché su nombre antes, pero todavía no leí poemas de ella.
Me pareció muy buena la nota, y tengo ganas de leer su poesía...
Transcribo una parte que me encantó (aunque todo lo que dice es un fluir poético que envuelve y abraza):

-Diana, en tu poesía atravesada por una metafísica de médula, de pronto la palabra "revolución". ¿En qué consiste esa revolución?

-En la distribución de la riqueza y de las responsabilidades; en la celebración de la diversidad; en el reconocimiento de la belleza de lo útil y de lo aparentemente inútil como alimento del alma humana; de darnos cuenta de que sólo en la relación nos expresamos, y que el cerrojo del sentido es el amor... La felicidad nos vuelve generosos; si tuviéramos vidas dignas y fuéramos educados en mecanismos de autorregulación donde halle su lugar el exceso liberador y la conciencia del cuidado, sería posible que ese mundo diferente adonde la continua revolución nos lleve se manifieste para volver a cambiar, una y otra vez.

-A esa revolución, ¿la creés posible o es una expresión, una desesperación de deseo?

-La creo realmente posible; más aún, diría que la sola existencia del anhelo le otorga ya su virtualidad posible.

-A la sangría de los años 70 se la suele archivar como fracaso sin retorno.

-Fracasar también significa aprender, mejorar los sueños y los caminos para acercárseles. Engorda la tierra, que siempre vuelve a brotar y nos asombra con sus creaciones, sus accidentes, como la historia.

-¿Soñás con un mundo mejor o con un mundo diferente?


-Sería fácil decir "diferente". Pero si "mejor" significa mejorar las vidas humanas y no empeorarlas de otra manera, si generaciones de niños no fueran sacrificadas día a día, le daría la bienvenida a un mundo mejor y guardaría en un escapulario, cerquita al pecho, el sueño de un mundo diferente, para que no se me olvide. A veces nos acercamos al sueño, y otras, las más, sólo a su pesadilla.

-Hijos no tenés. A propósito: ¿qué pensás del concepto según el cual la mujer alcanza la plenitud siendo madre?


-No creo en esa cualidad del instinto maternal. Pero sí creo que varones y mujeres tenemos a veces ese impulso tierno hacia lo necesitado, lo frágil. Como decía Lévinas, el ser quiere ser, pero lo que nos hace humanos es deponer un poco nuestra necesidad de ser frente al rostro recortado del otro. Todos somos madre de vez en cuando.

-Estamos hablando de amor. ¿Y el sexo sin amor qué?


-Puede disfrutarse, aunque lo prefiero con amor. No soy quién para alzar la vara sobre los misteriosos regímenes del deseo.

viernes, 23 de julio de 2010

"Verguenza", de Bergman (1968)

Ví esta película muy recomendable!
"Persona" también es muy buena!
me falta ver más de Bergman... ya les contaré...

jueves, 22 de julio de 2010

Juan L. Ortiz (1896-1978)

No olvidéis que la poesía,
si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva,
es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin,
cruzada o crucificada, si queréis, por los llamados sin fin
y tendida humildemente, humildemente, para el invento del amor...

miércoles, 21 de julio de 2010

Clandestino - Manu Chao

Quería dejar constancia y pasar la posta (por si no lo escucharon quienes pasan por acá) de este disco que estoy escuchando en estos días...
Me parece muy bueno y Manu Chao, genial!

"Clandestino" salió en 1998. Fue el primer disco solista de Manu Chao (después de Mano Negra) y, mirando el librito del interior, ví que le agradece a Eduardo Galeano y lo dedica al EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional).

En un sitio (cduniverse) lo describen como un "viaje encantador a través del rock latino... un popurrí de estilos musicales, desde el latino tradicional y la salsa al dub, rock and roll, pop francés, rock experimental o el tecno."
(enchanting trip through Latin-flavored worldbeat rock, reliant on a potpourri of musical styles from traditional Latin and salsa to dub to rock & roll to French pop to experimental rock to techno)



Un carnaval de estilos globales, Clandestino también tiene melodías que celebran la libertad musical y política en cuatro idiomas diferentes (español, francés, inglés y portugués)
"A carnival of global styles, CLANDESTINO also has tunes that celebrate musical and political freedom in four different languages."

1.Clandestino
2.Desaparecido
3.Bongo Bong
4.Je Ne T'Aime Plus
5.Mentira...
6.Lagrimas de Oro
7.Mama Call
8.Luna y Sol
9.Por el Suelo

10.Welcome to Tijuana
11.Dia Luna...Dia Pena
12.Malegria
13.La Vie a 2
14.Minha Galera
15.La Despedida
16.El Viento

Todos los temas me gustan, pero los que están en negrita son los que más me gustan.

martes, 20 de julio de 2010

El infinito, de Leopardi

El Infinito de Giacomo Leopardi (1798-1837)

Amé siempre esta colina,
y el cerco que me impide ver
más allá del horizonte.
Mirando a lo lejos los espacios ilimitados,
los sobrehumanos silencios y su profunda quietud,
me encuentro con mis pensamientos,
y mi corazón no se asusta.
Escucho los silbidos del viento sobre los campos,
y en medio del infinito silencio tanteo mi voz:
me subyuga lo eterno, las estaciones muertas,
la realidad presente y todos sus sonidos.
Así, a través de esta inmensidad se ahoga mi pensamiento:
y naufrago dulcemente en este mar.

Versión de Carlos López S.

lunes, 19 de julio de 2010

otro lugar/nuestro cuerpo

"Es imposible que aprendamos en otro lugar lo que somos incapaces de aprender dentro de nuestros propios cuerpos"

Schwaller de Lubicz


Creo que los "otros lugares" ayudan al "propio cuerpo" a reforzar/fortalecer lo que es capaz de aprender...
Así se puede dar una retroalimentación constante entre los "otros lugares" y el "propio cuerpo".
Si uno se puede apropiar (a su manera, única) de lo que lo rodea, todo puede fluir y estar en armonía.

martes, 13 de julio de 2010

sobre la reciprocidad...


La reciprocidad

Existe un método cuya aplicación absoluta repararía, a aquellos que la adoptasen como base de sus relaciones y acuerdos, de cualquier lesión, perjuicio, engaño o trampa económica; de cualquier disminución o herida de la dignidad personal: el método de la reciprocidad.
Predicado con lealtad, en cualquier campo de la actividad humana, el método de la reciprocidad implica equidad, tanto en la esfera económica como en la de las costumbres, en el campo intelectual como en cuestiones sentimentales. En efecto, no hay nada que pueda escapar a los efectos de la reciprocidad. Este es un modo de comportarse con los demás que tiene un potencial de irradiación verdaderamente universal. Es muy sencillo de exponer, porque se resume y consiste en recibir lo equivalente a lo que se ha dado, tanto en lo que concierne al individuo aislado como al asociado.
A cambio del producto de tu esfuerzo, te ofrezco el mío. Lo recibes y quedamos a mano. Si, al contrario, no te satisface, no lo sostienes equivalente a lo que das: en este caso conservamos cada uno el suyo y buscamos otra persona con la que podamos llegar a un mejor acuerdo. De esta manera, ninguno de nosotros será deudor.
Se objetará que precisamente un aspecto de esta concesión de la reciprocidad es que termina por colocar al hombre en actitud de bestia feroz. Por ejemplo, tú me juzgas, y con razón; pero yo también te juzgo y con las mismas armas; no huirás. No me ahorras las críticas, y no tendré cuidado en ahorrarte las mías; me has causado un daño, me has ofendido, y yo te ofenderé, te haré igual daño, o peor; te mostraste cruel, despiadado, inexorable, yo reaccionaré de la misma forma. Esta es justamente la manera en la que no somos ni seremos pares. Aún practicado en toda su crudeza, el método de la reciprocidad logra automáticamente realzar, restablecer la dignidad, afirmarla y colocarla sobre un pedestal indestructible.
Sin duda, apoyadas en la reciprocidad, las relaciones y los acuerdos entre los hombres excluyen el engaño. Sin duda el método de la reciprocidad implica la ley del talión: pero ella no opera más que a condición de que, en cualquier tasación, nos pongamos en un plano de equivalencia en lo respecta a nuestra dignidad personal. Es cierto que discutiremos y nos trataremos tal cual somos. Mi determinismo no es el tuyo; las cosas que me empujan a reaccionar no son las mismas que te inducen a la acción: muy a menudo, allí donde es tu razonamiento el que te hace mover, el sentimiento me sugiere a mí el camino a seguir. Pero tal cual soy yo, en mi terreno, sostengo que valgo; y no me pretendo tu igual: quizás soy menos musculoso, las capacidades de tu cerebro son tal vez superiores a las mías, quizás seas más sensible a ciertas emociones que a mí no me turban. Pero tal cual soy no puedes arrancarme ni adueñarte de mi producto si creo que lo que me ofreces no es lo que te pido. Entonces quedamos a mano, sea que acordemos o no, sea que intercambiemos el producto de nuestro esfuerzo o no. Yo sigo siendo yo y tú quedas como eras.

lunes, 12 de julio de 2010

"Camaradería amorosa" de Emile Armand (1934)

En los días que pasaron, leí este libro que me pareció muy bueno: "Individualismo anarquista y camaradería amorosa" (escrito en 1934) por Emile Armand (1872-1962), influyente escritor y activista anarquista individualista francés.

El amor proteiforme
Porque yo tenía la apariencia de vida, y vegetaba. Porque era una especie de muerto-vivo, no me he preocupado del amor. He cerrado los ojos y el oído de mi entendimiento. He impuesto silencio a los latidos de mi corazón. Me he dicho que el amor no florece más que en la plenitud, en la exuberancia de la vida. Que es a la vida lo que la espina dorsal es al cuerpo. Que es para la vida lo que la energía es para la materia. Y que durante estos largos meses, meses interminables de destierro, desecharé todo pensamiento, toda preocupación relativa al amor.
Y no he hecho excepción por ninguno de los aspectos en que el amor se manifiesta al espíritu o a los sentidos.
Que sea el amor bajo su aspecto esencial. Noble, elevado, místico. El amor más fuerte que la muerte. Acuerdo de dos voluntades. O de dos con-ciencias. O de dos evoluciones, dando la misma nota cuando el choque de los acontecimientos los hace vibrar; cuando el colmo de los imprevistos les hace resonar, de goce o de dolor, de pena o de alegría. En los abismos de su destino, cumplido o por cumplirse el amor que se realiza por el encuentro, o como una fusión de dos afinidades que se llamaban. Por encima de los montes y los mares, de las separaciones y de las lejanías. Y que se han precipitado uno hacia otro desde que han podido conocerse. Y reconocerse. El amor que no existe ni se comprende él mismo. Sin una comprensión absoluta de lo que ama, una comprensión de todas las horas. Que no deja sitio a ningún secreto, a ningún misterio. No el amor inquisitorial. O suspicaz. O celoso. O quisquilloso. O preguntón. Sino el amor que se ha asimilado a quien ama tan completamente que ningún pensamiento, ningún acto de parte suya puede sorprenderle, o encontrarle inadvertido, o desamparado.
O bien que sea el amor bajo su aspecto sentimental, puro, delicado, fiel, infinito, profundo. El amor que para crecer necesita un terreno, cuyo elemento primordial es el cariño, la ternura afectuosa, persistente, obsequiosa, que para desarrollarse necesaria una atmósfera de apego recíproca. El amor que hace conmover a los acentos de la amada, a la voz del amado. Que una de sus miradas hace estremecer hasta la médula. Que no resiste una palabra amable, un gesto de dulzura verdadera. Pero que tiembla como una hoja del álamo en cuanto adivina el paso de un extraño. El amor que se alienta con su propia llama. Que encuentra siempre alguna ofrenda al placer sobre el altar; ofrenda tomada de un fondo de reserva inagotable cuando el fuego que arde sobre el altar amenaza disminuir su intensidad. Amor que no sabría subsistir sin el don continuo de su yo. El amor que desea gustar. Que no tiene libro mayor, que no establece la cuenta de sus pérdidas y ganancias. El amor que sufre, se lamenta y llora con la idea de infligir sufrimiento y causar lágrimas. El amor que las heridas o los naufragios o las privaciones no pueden debilitar, abatir o desalentar. El amor que perdona, no siete, sino setenta veces. El amor que consuela, que cura las plagas y acoge a los pródigos festejando su vuelta. El amor que la desgracia hace más vigoroso, que se liga a un destino como la hiedra se enrosca al roble, humilde y perfumado como la violeta de los prados. El amor cierto que perdura, el amor que al amor hace nacer. Que se sustenta de amor. Que muere de amor. Y que a veces sucumbe al exceso de amor.
O que en fin sea el Amor en su aspecto mariposero, veleidoso, vagabundo. Que no conoce más ley que su capricho, que sigue su capricho aunque tuviera que fenecer en él. El amor que devora la flor sin esperar a que madure el fruto; el amor apasionado, hierro al rojo vivo, incoherente. Que no tiene sentidos más que para su viveza en inflamarse y su prontitud en apagarse. Que gusta de placeres vedados, de goces prohibidos, de caricias reprobadas, de aventuras proscriptas.
El amor pícaro, canalla, orgiástico, indecente, sin freno, sin modestia, sin pudor, terror de los codiciosos y de la gente de buen sentido. El amor que no consulta los registros del estado civil; el amor al que, en su búsqueda, le importan un bledo todas las barreras, que se agazapa entre las pieles falaces o se refugia en los recodos de los callejones oscuros. El amor para quien son desconocidos los remordimientos, los pesares, la fidelidad, la constancia; que olvida ayer e ignora mañana; que jamás se ha preocupado de secar las lágrimas que causó. El amor ligero, frívolo, irónico, alegre, burlón, revoltoso; el amor fauno, sátiro, el amor, hijo de bohemia, el amor gitano.
Vaya, pues, no he hecho excepción de ninguno de los aspectos bajo los cuales el amor se manifiesta al cerebro, al corazón y a los sentidos.
Y como me había impuesto no consagrar un solo pensamiento al amor, el amor se me ha aparecido más fértil, más tremendo, más potente. ¡Qué desierta una existencia en donde el amor ha dejado de florecer y fructificar! ¡Qué debilidad una existencia donde el amor ha dejado de desafiar a las fuerzas que se disputan la orientación de la voluntad! ¡Qué impotencia una vida que ignora los recursos de creación, de originalidad, de frescura que resplandecen alrededor del Amor!


Si les interesa leer más, pueden clickear en el título del post.

viernes, 9 de julio de 2010

La poesía es un arma cargada de futuro




Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.


Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.


No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.